El pianista Horacio Salgán, uno de los más grandes artistas del tango y dueño de una trayectoria brillante como instrumentista, compositor, arreglador y director, cumplirá 95 años el miércoles. Salgán nació el 15 de julio de 1916 en Buenos Aires, en las cercanías del barrio del Abasto y siguiendo la afición de su padre por el piano, comenzó a estudiar su ejecución a los 6 años y a los 13 ya era el mejor alumno del Conservatorio Municipal, donde tocaba obras de Bach, Beethoven, Chopin, Debussy y Ravel.
Sin embargo y debido a las necesidades económicas de su familia, hacia 1930 empezó a trabajar de pianista en las matinés del cine de su barrio, tocó en orquestas de baile, casamientos y hasta como organista de iglesia.
Todo ese bagaje académico, barrial y cultural fue forjando en Salgán un estilo para interpretar y componer que destila libertad y que acabó dándole forma a un artista tanguero de excepción capaz de volcar en la música ciudadana las influencias de otras sonoridades.
Con esa impronta, el creador se sumó en 1934 al staff de Radio Belgrano, pero luego fue convocado por otras radios como solista, acompañante de cantantes e integrante de orquestas de los más diversos géneros.
Pero fue en el tango y con apenas 20 años donde comenzó a pisar fuerte a partir de que Roberto Firpo lo sumó a su orquesta típica y que, casi al mismo tiempo, se largó como arreglador de la orquesta de Miguel Caló.
Recién a fines de 1942 realizó su primera grabación y dos años más tarde creó su propia orquesta, pero tanto Radio Belgrano como el sello RCA decidieron despedirlo porque consideraban que su propuesta era “extraña” y en la volteada también cayó el cantante de aquella agrupación: Edmundo Rivero.
"La idea de formar una orquesta está integrada de alguna manera a la composición. Empecé a componer porque quería hacer un tango de una manera determinada. Lo mismo sucedió con la orquesta.
Como a mí me gustaba interpretar tangos a mi manera, la única forma era teniendo mi propio conjunto”, explicó en una entrevista con esta agencia.
A pesar de su manera personal de asumir el tango, Salgán consideró que no hizo más que constituirse en un continuador de Carlos Gardel.
"El tango -señaló- fue una cosa antes y otra cosa después de Gardel. Por el fraseo, por las expresiones. Y también tenemos una deuda con él en la parte orquestal. Gardel cambió la forma. Dio líneas para seguir, con una estructura extraordinaria, novedosa” En los 50 y al frente de una nueva formación, Horacio continuó profundizando en una sonoridad disonante que lo alejó de la popularidad inmediata pero sembró las bases para un tango de avanzada capaz de exhibir la potencialidad expresiva del género.
En 1957 conoció al guitarrista Ubaldo de Lío con quien urdió un antológico dúo que también aportó matices a los modos de entender y hacer sonar al tango y completó su fecundo universo creativo hacia 1960 cuando formó y dirigió el Quinteto Real donde se volcó una obra instrumental orientada a la escucha antes que al baile.
Sin resignar su búsqueda estética, en 1970 tocó en el Lincoln Center de Nueva Cork, dos años después en el Teatro Colón y en 1976 estrenó el “Oratorio Carlos Gardel” con letra del poeta Horacio Ferrer y piezas de tango, zamba, milonga campera y malambo.
A la vez que profundizó el andar del Quinteto Real, volvió a vincularse con cantantes como Edmundo Rivero y Roberto Goyeneche con lo que profundizó una actividad fecunda en la que compuso gemas como “Del 1 al 5”, “Don Agustín Bardi”, “Entre tango y tango”, “Grillito”, “La llamo silbando”, “A plazo fijo” y “A fuego lento” y dejó su sello en cerca de 400 obras.
Para reconocer semejante labor, la Agencia Nacional de Noticias Télam y el Consejo Federal de la Música lanzaron en 2009 el Premio Nacional de Tango Horacio Salgán que en su primera edición recayó en quien dio nombre al lauro.
Aunque pareció alejarse de la actividad en 2003 y dejó a su hijo César al mando del Quinteto Real, el artista cada tanto retoma las actuaciones en público "No tengo ya nada que pedirle a la vida. Mientras pueda yo voy a seguir tocando", expresó en octubre pasado antes de emprender un ciclo en el Torquato Tasso para celebrar el medio siglo de vida del Quinteto.
Telam
11 de marzo de 1980: fallece Julio de Caro.
Director, compositor, arreglista y violinista. De Caro se convirtió en uno de los grandes intérpretes de la generación de 1910, pero a partir de 1923 creó un estilo original que lo convirtió en líder de su generación y modelo de las siguientes.
11 de marzo de 1921: nace Astor Piazzolla.
Compositor y bandoneonista. Piazzolla representa uno de los rarísimos casos en que un autor se desenvuelve de forma extraordinaria tanto en el mundo de la música popular, con sus tangos porteños, como en el de la música culta o clásica. Sus composiciones son ideales para los músicos clásicos que quieren llegar a más público sin hacer concesiones.
18 de febrero de 1918
Nace Mariano Mores. Músico, compositor y director. Mores es un inspirado compositor de verdaderos clásicos del tango, tanto por la calidad como por el éxito comercial de sus obras tales.
Roberto Goyeneche
“Siempre recuerdo lo que me dijo Aníbal Troilo Pichuco, uno de los músicos más importantes: «Hay que contarle al público, no cantarle, porque de cantar se encarga la orquesta»”
Aníbal Troilo
"De Buenos Aires tendría que decir muchas cosas... Que es mi vida, que es el tango, que es Gardel, que es la noche... Que es la mujer, el amigo... Tendría que decir muchas cosas y muchas no sabría cómo decirlas... Pero anote esto: agradezco haber nacido en Buenos Aires."
Carlos Gardel
"Yo me siento muy feliz y satisfecho con el homenaje del pueblo. Porque es mi pueblo. Es el pueblo que sufre y ríe conmigo, y que me aplaude. El pueblo que ha formado el pedestal de mi prestigio y mi gloria".

El compositor manifestó muchas veces que ésta era su mejor obra. En ella dio rienda suelta a su inmenso amor por la naturaleza, pero también erigió un nuevo monumento a su nunca silenciado anhelo de libertad. Pudo poner música a las emociones profundas y a una sutil sabiduría de la vejez. El estreno tuvo lugar en Brno el 6 de noviembre de 1924. Pronto se representó la ópera en los teatros alemanes, que siguieron la traducción de Max Brod, poco fiel al original y que no tenía en cuenta muchas de sus sutilezas. En 1961 Walter Felsenstein terminó una nueva adaptación, y más tarde el doctor Peter Brenner realizó una versión que puede considerarse definitiva, muy satisfactoria desde el punto de vista poético y lingüístico.
Considerado como “el artista de música clásica más popular del planeta” por el New York Times, el músico nacido hace 29 años desplegará su talento en nuestro primer coliseo el próximo sábado 26 de mayo, a las 20:30 horas. Lang Lang saltó al estrellato a la temprana edad de 17 años, habiendo estudiado desde los 3 años, para luego convertirse en una inspiración: más de 40 millones de niños comenzaron a estudiar piano clásico en China tras ver a Lang Lang en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Beijing del 2008.