Hagase la Música

Miércoles, 29 de Junio de 2016

Historia del Tango


El nacimiento del Tango

El nacimiento del Tango

Faltando veinte años para que termine el siglo diecinueve, el Tango se puso de pié. Sus ocasionales adversarias; la milonga y la habanera ya no le hacen sombra. Lo que comenzó siendo casi una expresión de dolor y soledad de los seres más postergados e irrelevantes, fue extendiendo sus alas para cobijar a todos quienes, desde la alegría o la tristeza, se prestaron a emocionarse con sus melodías.


Si bien el Tango, como tal, comienza a construir su historia -más o menos- a partir del año 1880, el primer testimonio de su existencia aparece en un diario editado catorce años antes, cuando en sus páginas se define a la canción «La Coqueta» como perteneciente a este género. Pero más allá de fechas y episodios, el despertar del tango se va produciendo por la fusión de distintos ritmos y cadencias, en forma lenta y acompañada por una realidad social que le sirve de marco y razón de ser. Además su evolución se vio muchas veces limitada por la pobre formación técnica de los músicos y de aplicación de los mismos a los instrumentos que tocaban.

Ante esas circunstancias; la construcción de una forma precisa, la elaboración de un estilo propio y la definición exacta de sus fronteras sonoras y rítmicas, no fueron problemas cuya solución podía concretarse en un día. El tango fue creciendo con sus protagonistas; con la experiencia, pero también con la intuición de guitarristas, violinistas y flautistas que levantaron el andamiaje sobre el cual la música de Buenos Aires tomó forma y color.

La danza cumple un rol fundamental en la evolución del tango, ya que los primeros brillos de la música popular de Buenos Aires se observan en las «Academias» que, regentadas por negros, enseñaban el baile en distintos puntos de la ciudad. Debido a que los primeros maestros de la nueva danza eran gente de color, es que en su coreografía se mezcla la milonga con los «cortes y quebradas», inspirados en el candombe y los ritmos negros.

Las Academias de Baile eran frecuentadas por gente de mal vivir, por compadritos «orilleros» (llamados así porque provenían de las orillas de la ciudad, es decir de los suburbios) y por negros, razón por la cual el tango no tenía buena fama y era rechazado de plano por las clases altas. Los inmigrantes y luego los criollos se fueron sumando a estos reductos sombríos donde, en un principio, el baile lo protagonizaban exclusivamente hombres, luego tuvo cabida la mujer.

Otra característica del tango en sus comienzos fue que tuvo que adaptar su mensaje sonoro al ámbito donde se difundía. De día, en lugares abiertos, donde concurría la clase trabajadora, la música se caracterizaba por un ritmo alegre y contagioso. De noche, en los prostíbulos y casas de citas, donde concurrían hombres solos, las melodías que se interpretaban eran melancólicas, tristes y cadenciosas. El tango debía cubrir todos los frentes; estar allí donde se necesitaba alegría, pero también con aquellos que penaban, que estaban solos sufriendo sus miserias.

Como todo aquello que nace en lo más humilde, el tango también se ve rodeado de marginación, delito, prostitución y es por ese motivo que, en sus comienzos, solo cosecha el rechazo de las clases acomodadas, que lo combaten de todas las formas posibles. Rápidamente se le enrostra que «es la música que representa a los seres desplazados, los marginales, los obreros más humildes, los delincuentes y las prostitutas». En esa atmósfera de prohibido y pecaminoso la música sigue sonando, contra viento y marea, en distintos lugares de Buenos Aires. En principio fueron las «Academias de Baile», luego se sumaron -las llamadas- «Carpas» ubicadas en la Recoleta y los cafés de la Boca. Con el tiempo el tango bailado llegó a los conventillos y allí se hizo definitivamente fuerte.

Poco a poco el tango extiende sus fronteras más allá de los ambientes de marginación y prostitución. Los trabajadores comienzan a tararear sus melodías y las llevan a las fábricas y luego a sus casas, y así se va extendiendo este mensaje sonoro. El baile aparece en los conventillos para los carnavales o alguna festividad importante, en la que todos se unen en el festejo. Dos o tres músicos amenizan la fiesta y más de una vez los aplausos premiaran a los más hábiles en cortes y quebradas.

Faltando veinte años para que termine el siglo diecinueve, el Tango ya se puso de pié. Sus ocasionales adversarias; la milonga y la habanera ya no le hacen sombra. Lo que comenzó siendo casi una expresión de dolor y soledad de los seres más postergados e irrelevantes, fue extendiendo sus alas para cobijar a todos quienes, desde la alegría o la tristeza, se prestaron a emocionarse con una sucesión de sonidos melancólicos y cadenciosos, que ya tenía nombre propio: TANGO.

"El Tango y sus protagonistas" de Hector Romay
Bureau Editor



Efemerides

  • 18 de enero de 1986: muere Edmundo Rivero.

  • 15 de enero de 1901: nace Rosita Quiroga.
    Guitarrista y cancionista. Artista de gran personalidad fue una gran difusora del tango en el exterior donde tuvo muchísimos admiradores.

  • 06 de enero de 1922: nace Roberto Rufino.
    Cantor. Sus primeras actuaciones las realizó con la orquesta de A. Bonavena, tenía 14 años. Es autor de varios tangos "Como nos cambia la vida", "Eras como la flor" y "El bazar de los juguetes" entre otros.

  • 26 de diciembre de 1906: nace Imperio Argentina.
    Cancionista y actriz. Con Gardel filmó dos películas "Melodía de arrabal" y "La casa es seria". En su extensa trayectoria grabó varios tangos, entre ellos "Negra", "Se va la vida", "Andate con la otra" y "Rocío".

  • 25 de diciembre de 1935: nace Susana Rinaldi.
    Actriz y cantante. En el canto se inició grabando para el sello Madrigal. Inauguró la Botica del Ángel cantando tangos. En 1976 viajó a Europa y debutó en el teatro D'Orsay y en 1977 en el Olimpia.

Citas

  • Roberto Goyeneche
    “Siempre recuerdo lo que me dijo Aníbal Troilo Pichuco, uno de los músicos más importantes: «Hay que contarle al público, no cantarle, porque de cantar se encarga la orquesta»”

  • Aníbal Troilo
    "De Buenos Aires tendría que decir muchas cosas... Que es mi vida, que es el tango, que es Gardel, que es la noche... Que es la mujer, el amigo... Tendría que decir muchas cosas y muchas no sabría cómo decirlas... Pero anote esto: agradezco haber nacido en Buenos Aires."

  • Carlos Gardel
    "Yo me siento muy feliz y satisfecho con el homenaje del pueblo. Porque es mi pueblo. Es el pueblo que sufre y ríe conmigo, y que me aplaude. El pueblo que ha formado el pedestal de mi prestigio y mi gloria".

  • Rodolfo Mederos
    "La relación con el bandoneón es como con los amigos o con la mujer: hay épocas en que estamos muy bien, hay épocas en que nos peleamos un poco"

  • Rubén Juárez sobre "el varón del tango", Julio Sosa
    "Ahora, yo pregunto, de mi generación ¿quién no era fanático de Julio Sosa? La presencia del tipo en el escenario, la orquesta de Leopoldo Federico, cómo lo anunciaban, aparecía entre la gente que iba a bailar con un micrófono inalámbrico. ¡Era Sinatra, para nosotros! El tipo con una pinta impresionante, le tocaba todo a las minas mientras entraba. ¡Era un ganador!"

Clásica y Ópera

Historia

Florence Foster Jenkins, la peor cantante de ópera de la historia

Florence Foster nació en Pensilvania, Estados Unidos, en 1868. Si bien desde niña mostró su gusto por la música y tomó clases de piano, no tuvo el apoyo de sus padres para viajar y dedicarse a ello. En 1885 abandonó su casa y se casó con Francis Thornton Jenkins. El matrimonio no tuvo hijos y en 1902 se divorciaron. Sin apoyo económico, Florence Foster Jenkins no tuvo otro remedio que conseguir dinero enseñando piano.

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