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Miércoles, 29 de Marzo de 2017

Interpretes | Voces


Julio Sosa

Julio Sosa

Sin lugar a dudas, Julio Sosa fue el último cantor de tango que convocó multitudes. Y en ello, poco importó que casi la mitad de su repertorio fuera idéntico al de Carlos Gardel, aunque también es cierto que interpretó algunos títulos contemporáneos. Como dice el investigador Maximiliano Palombo, fue una de las voces más importantes que tuvo el tango en la segunda mitad de los años cincuenta y principios de los sesenta, época en que la música porteña pasaba por un momento no demasiado feliz".


Posteriormente, dada su temprana muerte, se intentó repetir con él el mito Gardel, pero Sosa no era Gardel la extroversión y la carencia de ternura de su voz lo alejaban del paradigma del cantor de tangos. Por otra parte, al perderse su imagen, desaparecieron sus condiciones actorales, tan unidas al sentido de lo que cantaba.

De todas maneras, quedó su recuerdo, sobre todo en la generación que lo vio surgir y en las posteriores, como una de las más reconocibles e insoslayables figuras de la historia del tango.

Con el nombre de Julio María Sosa Venturini, nació en la localidad de Las Piedras, departamento de Canelones, Uruguay, el 2 de febrero de 1926, en el matrimonio formado por Luciano Sosa, peón rural, y Ana María Venturini, lavandera.

Apenas terminados los estudios primarios, la pobreza lo llevó a enfrentar la vida con cualquier conchabo que se le presentara. De ese modo, ejerció las más diversas ocupaciones: ayudante de mercachifle, vendedor ambulante de bizcochos, podador municipal de árboles, lavador de vagones, repartidor de farmacia, marinero de segunda en la aviación naval...

Pero sus ambiciones eran otras. Y tras esas ambiciones, intervenía en cuanto concurso de cantores se le pusiera a tiro. También apareció el amor, que lo condujo al altar con sólo dieciséis años; dos más tarde, se separó de aquella muchacha, llamada Aída Acosta.

Por entonces, se inició profesionalmente en la ciudad de La Paz (Uruguay) como vocalista de la orquesta de Carlos Gilardoni. Se trasladó luego a Montevideo, para cantar con las de Hugo Di Carlo, Epifanio Chaín, Edelmiro "Toto" D'Amario y Luis Caruso. Con esta última, llegó al disco, donde dejó cinco interpretaciones para el sello Sondor en 1948.

En junio del año siguiente, ya estaba en Buenos Aires cantando en cafés, como el Los Andes, de la esquina de Jorge Newbery y Córdoba. También "realizó una prueba —señala Palombo— en la orquesta típica de Joaquín Do Reyes, pero el director consideró que la voz de Sosa era un tanto dura para el estilo interpretativo de su agrupación".

En agosto, lo descubrió el letrista Raúl Hormaza, que no demoró en acercarlo a Enrique Mario Francini y Armando Pontier, que andaban con ganas de sumar un nuevo cantor al que ya tenían en su típica, Alberto Podestá. De ganar veinte pesos por noche en el café, pasó a los mil doscientos mensuales con Francini-Pontier.

En abril de 1953, pasó a la típica de Francisco Rotundo, con la que grabó en Odeón y de cuyas placas se recuerdan aún verdaderas creaciones como las de "Justo el 31", "Bien bohemio" y "Mala suerte".

En junio de 1955 ingresó en la de Armando Pontier y registró sus grabaciones en Victor y Columbia. "La gayola", "¡Quién hubiera dicho!", "Padrino pelao", "Martingala", "Abuelito", "Camouflage", "Enfundá la mandolina", "Tengo miedo", "Cambalache", "Brindis de sangre" o "No te apures, Carablanca" fueron algunos de sus clásicos en esa etapa en que el éxito estaba ya completamente de su parte.

En 1958, contrajo un nuevo matrimonio, con Nora Edith Ulfed, con la que tuvo una hija, Ana María. Ya separado, reincidió, con Susana "Beba" Merighi, su compañera hasta el fin de sus días.

En 1960 reveló su otro aspecto artístico, el de poeta, con la publicación de un único libro, "Dos horas antes del alba". También incursionó en la letra tanguera con una muestra "Seis años", que lleva música de Edelmiro D'Amario.

A comienzos de 1960, se desvinculó de Pontier decidido a iniciar su etapa de solista. Convocó, entonces, al bandoneonista Leopoldo Federico para que organizara su orquesta acompañante. Con ella comenzó a grabar para el mismo sello en que lo hacía con Pontier, Columbia, en 1961, cuando ya estaba firmemente emplazado en el gusto popular.

El periodista Ricardo Gaspari, titular del departamento de prensa y promoción de la grabadora, lo bautizó "El varón del Tango" y de igual modo tituló a su primer larga duración. Todo parecía marchar viento en popa. Sólo había un inconveniente, enfrentarse al poderoso auge de la denominada "Nueva Ola", el show business de turno, con el que se venían cercenando nuestras raíces culturales en la juventud de la época. Pese al riesgo que ello parecía representar, Sosa logró una venta de discos impensable para un intérprete tanguero de aquellos días y tan abultada como la de cualquier cantante "nuevaolero".

Ese enfrentamiento con la "Nueva Ola" se representó a la perfección en la escena que protagonizó para la película "Buenas noches, Buenos Aires" (1964), en la que entonó y bailó con Beba Bidart "El firulete", ante unos jóvenes "twisteros" que terminaban por pasarse a los cortes y quebradas.

La realidad no estaba lejos; Sosa logró que una juventud desorientada volviera a la música que le pertenecía. Es por ello que quienes eran jóvenes entonces han olvidado las tonterías de las letras "nuevaoleras" y siguen escuchando al cantor de Las Piedras.

Al margen del tango y la poesía, Sosa tuvo otra pasión los automóviles. Fue propietario de un Isetta, un De Carlo 700 y un DKW modelo Fissore; con los tres terminó por chocar, debido a su gusto desmedido por la velocidad. El tercero resultó fatal. Durante la madrugada del 25 de noviembre de 1964, se llevó por delante una baliza luminosa en la esquina de la avenida Figueroa Alcorta y Mariscal Castilla (Buenos Aires).

Fue internado en el Hospital Fernández y luego trasladado al Anchorena, en el que dejó de existir el día 26 a las 9:30. Sus restos comenzaron a ser velados en el Salón La Argentina y el exceso de público obligó a continuar el velatorio en el Luna Park (legendario estadio de box con capacidad para 25.000 personar). El 24 había cantado por radio su último tango, "La gayola". El final parecía profético "pa" que no me falten flores cuando esté dentro "el cajón".

Roberto Selles
www.todotango.com


Publicado originalmente en el fascículo 39 de la colección Tango Nuestro editada por Diario Popular.


Efemerides

  • 18 de enero de 1986: muere Edmundo Rivero.

  • 15 de enero de 1901: nace Rosita Quiroga.
    Guitarrista y cancionista. Artista de gran personalidad fue una gran difusora del tango en el exterior donde tuvo muchísimos admiradores.

  • 06 de enero de 1922: nace Roberto Rufino.
    Cantor. Sus primeras actuaciones las realizó con la orquesta de A. Bonavena, tenía 14 años. Es autor de varios tangos "Como nos cambia la vida", "Eras como la flor" y "El bazar de los juguetes" entre otros.

  • 26 de diciembre de 1906: nace Imperio Argentina.
    Cancionista y actriz. Con Gardel filmó dos películas "Melodía de arrabal" y "La casa es seria". En su extensa trayectoria grabó varios tangos, entre ellos "Negra", "Se va la vida", "Andate con la otra" y "Rocío".

  • 25 de diciembre de 1935: nace Susana Rinaldi.
    Actriz y cantante. En el canto se inició grabando para el sello Madrigal. Inauguró la Botica del Ángel cantando tangos. En 1976 viajó a Europa y debutó en el teatro D'Orsay y en 1977 en el Olimpia.

Citas

  • Roberto Goyeneche
    “Siempre recuerdo lo que me dijo Aníbal Troilo Pichuco, uno de los músicos más importantes: «Hay que contarle al público, no cantarle, porque de cantar se encarga la orquesta»”

  • Aníbal Troilo
    "De Buenos Aires tendría que decir muchas cosas... Que es mi vida, que es el tango, que es Gardel, que es la noche... Que es la mujer, el amigo... Tendría que decir muchas cosas y muchas no sabría cómo decirlas... Pero anote esto: agradezco haber nacido en Buenos Aires."

  • Carlos Gardel
    "Yo me siento muy feliz y satisfecho con el homenaje del pueblo. Porque es mi pueblo. Es el pueblo que sufre y ríe conmigo, y que me aplaude. El pueblo que ha formado el pedestal de mi prestigio y mi gloria".

  • Rodolfo Mederos
    "La relación con el bandoneón es como con los amigos o con la mujer: hay épocas en que estamos muy bien, hay épocas en que nos peleamos un poco"

  • Rubén Juárez sobre "el varón del tango", Julio Sosa
    "Ahora, yo pregunto, de mi generación ¿quién no era fanático de Julio Sosa? La presencia del tipo en el escenario, la orquesta de Leopoldo Federico, cómo lo anunciaban, aparecía entre la gente que iba a bailar con un micrófono inalámbrico. ¡Era Sinatra, para nosotros! El tipo con una pinta impresionante, le tocaba todo a las minas mientras entraba. ¡Era un ganador!"

Clásica y Ópera

Historia

Florence Foster Jenkins, la peor cantante de ópera de la historia

Florence Foster nació en Pensilvania, Estados Unidos, en 1868. Si bien desde niña mostró su gusto por la música y tomó clases de piano, no tuvo el apoyo de sus padres para viajar y dedicarse a ello. En 1885 abandonó su casa y se casó con Francis Thornton Jenkins. El matrimonio no tuvo hijos y en 1902 se divorciaron. Sin apoyo económico, Florence Foster Jenkins no tuvo otro remedio que conseguir dinero enseñando piano.

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