La letra tanguera había tenido carácter procaz en sus orígenes, para luego hacerse tributaria del género chico español, o insistir hasta el hartazgo en ingenuas loas a las virtudes varoniles del belicoso malevo porteño. La conciencia desgarrada, la angustia, el fondo de dolor que parece anidar en el hombre de Buenos Aires, sólo habían aparecido muy esporádicamente hasta entonces e hicieron explosión en Mi noche triste. Contursi dio con ello una jerarquía distinta a la letra del tango.
Corrían tiempos difíciles para Pascual Contursi. En 1914 se había trasladado a Montevideo para probar suerte, y ésta le resultaba esquiva. Surgió entonces entre algunos de sus amigos de la bohemia artística la idea de convencer a Emilio Matos, dueño del cabaret Moulin Rouge y padre del autor de La cumparsita, de que autorizase a Contursi a cantar en el local para luego pedir al público una contribución que le permitiera juntarse con los restos necesarios para volver a Buenos Aires. La cosa se hizo, y Contursi puso letra para su primera actuación a un tango ya muy conocido por entonces, El flete, de Vicente Greco.
El reducido ámbito del Moulin Rouge ofrecía un marco adecuado para Contursi, que tenía poco volumen vocal pero afinaba con puntería. Siguieron, pues, nuevas actuaciones nuevas letras: La biblioteca, cuya música pertenece a Augusto Berto, El matasanos, de Canaro y Champagne tango de Manuel Aróstegui. De esta época es también, al parecer Flor de fango (música de Augusto Gentile), piedra basal de un tema reiterativo del género, el de la muchacha de barrio que salta las vallas sociales y morales, seducida por el lujo.
El momento culminante llegó, sin embargo cuando Contursi compuso versos para el tango Lita, de Samuel Castriota, y lo rebautizó Mi noche triste. Lo estrenó él mismo en Montevideo y poco después, ya vuelto a Buenos Aires, a comienzos de 1917, consiguió que un joven intérprete dedicado hasta entonces a las canciones camperas, Carlos Gardel, incorporara la obra a su repertorio. Pero la consagración definitiva llegó en abril de 1918, cuando fue incluida en el sainete Los dientes del perro, de José González Castillo y Alberto Weisbach. Manolita Poli entonaba los versos, acompañada por la orquesta de Roberto Firpo. La obra alcanzó pronto las cuatrocientas representaciones y el público se apiñaba a la salida para comprar el texto de Contursi por el módico precio de diez centavos.
Pocos tangos han sido tan alabados y vilipendiados como Mi noche triste. Se ha señalado que al contundente comienzo, síntesis del dolor del abandono (Percanta que me amuraste / en lo mejor de mi vida, / dejándome el alma herida), siguen estrofas sensibleras y rimas construidas con dudosos recursos (Ya no hay en mi bulín / aquellos lindos frasquitos, /adornados con moñitos, /todos del mismo color). La letra tanguera había tenido carácter procaz en sus orígenes, para luego hacerse tributaria del género chico español, o insistir hasta el hartazgo en ingenuas loas a las virtudes varoniles del belicoso malevo porteño. La conciencia desgarrada, la angustia, el fondo de dolor que parece anidar en el hombre de Buenos Aires, sólo habían aparecido muy esporádicamente hasta entonces e hicieron explosión en Mi noche triste. Contursi dio con ello una jerarquía distinta a la letra del tango.
Nació en Chivilcoy el 18 de noviembre de 1888, hijo de un matrimonio de inmigrantes italianos, que al cabo de un tiempo se trasladó a Buenos Aires. En 1911 se casó con Hilda Briano, y el mismo año nació su hijo José María, futuro autor de los versos de Gricel y En esta tarde gris. La fama y el éxito económico consecuencia de Mi noche triste le resultaron en apariencia menos inspiradores que las peripecias de su etapa montevideana, puesto que en adelante sólo escribió algunos sainetes olvidables y unos pocos tangos, entre los que puede rescatarse Bandoneón arrabalero, con música de Juan Bautista Deambroggio.
Tras varias estancias en Europa, regresó a Buenos Aires en 1932 atacado de demencia y murió el 29 de mayo de ese mismo año.
Fuente: Colección Letras de Tango - Meralma E.C.E.
11 de marzo de 1980: fallece Julio de Caro.
Director, compositor, arreglista y violinista. De Caro se convirtió en uno de los grandes intérpretes de la generación de 1910, pero a partir de 1923 creó un estilo original que lo convirtió en líder de su generación y modelo de las siguientes.
11 de marzo de 1921: nace Astor Piazzolla.
Compositor y bandoneonista. Piazzolla representa uno de los rarísimos casos en que un autor se desenvuelve de forma extraordinaria tanto en el mundo de la música popular, con sus tangos porteños, como en el de la música culta o clásica. Sus composiciones son ideales para los músicos clásicos que quieren llegar a más público sin hacer concesiones.
18 de febrero de 1918
Nace Mariano Mores. Músico, compositor y director. Mores es un inspirado compositor de verdaderos clásicos del tango, tanto por la calidad como por el éxito comercial de sus obras tales.
Roberto Goyeneche
“Siempre recuerdo lo que me dijo Aníbal Troilo Pichuco, uno de los músicos más importantes: «Hay que contarle al público, no cantarle, porque de cantar se encarga la orquesta»”
Aníbal Troilo
"De Buenos Aires tendría que decir muchas cosas... Que es mi vida, que es el tango, que es Gardel, que es la noche... Que es la mujer, el amigo... Tendría que decir muchas cosas y muchas no sabría cómo decirlas... Pero anote esto: agradezco haber nacido en Buenos Aires."
Carlos Gardel
"Yo me siento muy feliz y satisfecho con el homenaje del pueblo. Porque es mi pueblo. Es el pueblo que sufre y ríe conmigo, y que me aplaude. El pueblo que ha formado el pedestal de mi prestigio y mi gloria".

La idea de esta ópera ocupó a Pfitzner unos quince años. El 13 de agosto de 1911 leyó el texto a sus amigos de Munich. Luego comenzó la composición, que quedó terminada el 24 de junio de 1915. Cuando Bruno Walter, en el verano de 1917, organizó una Semana Pfitzner en Munich, el compositor pudo poner Palestrina a su disposición para la representación inaugural. El estreno, el 12 de junio de 1917, tuvo todas las características de un gran acontecimiento.
El tenor español Plácido Domingo se recupera en buena forma en su residencia, de la operación de cáncer de colon a la que se sometió la pasada semana y que le ha permitido entrar en una pronta recuperación. Los médicos del hospital Mount Sinai de Manhattan extrajeron la semana pasada a Plácido Domingo, de 69 años, un pólipo canceroso en el colon, en una operación realizada de cierta urgencia después de que el tenor dejara rapidamente un compromiso en Tokio debido a fuertes dolores en el abdomen.