Nació en Buenos Aires, en el barrio de Villa Crespo, en el que convivían criollos e inmigrantes de diferentes orígenes. En ese activo foco de cultura popular transcurrió su infancia y su adolescencia, convirtiéndose en los años '20 en poeta y letrista de gran popularidad. Sus tangos, muchas veces sentenciosos y moralizantes, con magistrales descripciones de sus personajes, recurrían abundantemente al lunfardo, el argot local.
Como en el caso de otros célebres letristas, Flores fue, al mismo tiempo, poeta culto y popular. De hábitos bohemios, fue también boxeador. Su mejor etapa creativa abarcó hasta los primeros años '30, pero la vigencia de su obra se mantuvo.
En 1920 envió al diario "Ultima hora", ya desaparecido, un poema denominado "Por la pinta", por cuya publicación recibió 5 pesos. Pero su retribución resultó mucho mayor, porque esos versos interesaron a Carlos Gardel y a su compañero de dúo, José Razzano, que le pusieron música. Nació así "Margot", un tango que caló hondo en la gente con su amarga crítica a la muchacha humilde y bonita que se afrancesa y pervierte para escapar a su destino de pobreza.
Gardel grabó 21 temas de Celedonio, y entre ellos uno de los mayores éxitos de toda su trayectoria: "Mano a mano", tango en el que un varón salda cuentas con la mujer que amó y le ofrece su desinteresada ayuda para cuando ella sea "descolado mueble viejo". Entre los otros tangos que grabó sobresalen "El bulín de la calle Ayacucho", "Malevito", "Viejo smoking", "Mala entraña", "Canchero" y "Pan". Este último contiene una descarnada crítica social, frente a la miseria que siguió a la crisis de 1930. Gardel se abstuvo por modestia de grabar uno de los mayores sucesos de Flores, "Corrientes y Esmeralda", referencia a una famosa esquina de Buenos Aires, porque la letra aludía a mujeres que soñaban con su pinta.
Por razones comerciales, durante varios años Flores escribió exclusivamente para Rosita Quiroga, una notable cantante de fuerte cuño arrabalero, que eludía todo refinamiento. Pero con el tiempo los tangos de Celedonio pasaron a ser baluartes en el repertorio de numerosos cantores, desde Ignacio Corsini y Alberto Gómez, hasta Edmundo Rivero y Julio Sosa.
Otras letras que aunaron valor y éxito fueron las de "Muchacho", "Viejo coche", "Sentencia" (un tema de protesta), "Atenti, pebeta" (de corte humorístico), "Pobre gallo bataraz", "Si se salva el pibe" y "Por qué canto así". "La musa mistonga", registrado por Quiroga el 1 de marzo de 1926, fue la primera grabación que utilizó el sistema fonoeléctrico en la Argentina.
Cuando murió, llevaba ya cuatro años la imposición de una férrea censura gubernamental sobre las letras de tango, de las que se suprimía todo término lunfardo y cualquier referencia social o moral que no condijera con el integrismo que se buscaba imponer. Este ataque a la expresión popular había comenzado con el golpe militar filofascista del 4 de junio de 1943. La terrible deformación de que fueron objeto sus letras amargaron los últimos años de Celedonio. La censura fue desapareciendo después, pero él no vivió para verlo.
Cuando en un reportaje le preguntaron como creaba sus éxitos, respondió: «Busco un pedazo de vida, la vivo intensamente en mi interior, la tomo en serio y despacito, y con cuidado, y voy haciendo el verso. Como he vivido un poco, como he dado muchas vueltas, como conozco el ambiente canalla, tengo la pretensión de vivir mil personajes. No soy de los que creen que el tango cómico sea la expresión de lo que siente el pueblo; sabemos todos que el tango es triste, como toda la música de nuestra tierra.»
Julio Nudler
www.todotango.com
11 de marzo de 1980: fallece Julio de Caro.
Director, compositor, arreglista y violinista. De Caro se convirtió en uno de los grandes intérpretes de la generación de 1910, pero a partir de 1923 creó un estilo original que lo convirtió en líder de su generación y modelo de las siguientes.
11 de marzo de 1921: nace Astor Piazzolla.
Compositor y bandoneonista. Piazzolla representa uno de los rarísimos casos en que un autor se desenvuelve de forma extraordinaria tanto en el mundo de la música popular, con sus tangos porteños, como en el de la música culta o clásica. Sus composiciones son ideales para los músicos clásicos que quieren llegar a más público sin hacer concesiones.
18 de febrero de 1918
Nace Mariano Mores. Músico, compositor y director. Mores es un inspirado compositor de verdaderos clásicos del tango, tanto por la calidad como por el éxito comercial de sus obras tales.
Roberto Goyeneche
“Siempre recuerdo lo que me dijo Aníbal Troilo Pichuco, uno de los músicos más importantes: «Hay que contarle al público, no cantarle, porque de cantar se encarga la orquesta»”
Aníbal Troilo
"De Buenos Aires tendría que decir muchas cosas... Que es mi vida, que es el tango, que es Gardel, que es la noche... Que es la mujer, el amigo... Tendría que decir muchas cosas y muchas no sabría cómo decirlas... Pero anote esto: agradezco haber nacido en Buenos Aires."
Carlos Gardel
"Yo me siento muy feliz y satisfecho con el homenaje del pueblo. Porque es mi pueblo. Es el pueblo que sufre y ríe conmigo, y que me aplaude. El pueblo que ha formado el pedestal de mi prestigio y mi gloria".

El compositor manifestó muchas veces que ésta era su mejor obra. En ella dio rienda suelta a su inmenso amor por la naturaleza, pero también erigió un nuevo monumento a su nunca silenciado anhelo de libertad. Pudo poner música a las emociones profundas y a una sutil sabiduría de la vejez. El estreno tuvo lugar en Brno el 6 de noviembre de 1924. Pronto se representó la ópera en los teatros alemanes, que siguieron la traducción de Max Brod, poco fiel al original y que no tenía en cuenta muchas de sus sutilezas. En 1961 Walter Felsenstein terminó una nueva adaptación, y más tarde el doctor Peter Brenner realizó una versión que puede considerarse definitiva, muy satisfactoria desde el punto de vista poético y lingüístico.
La 10º edición de la Gala Zurich de Mar en la costa marplatense el pasado sábado 21 de enero dejó mucha tela por cortar. Más allá de un inconveniente que excede todo tipo de organización al aire libre como lo es el clima, la lluvia solo sirvió para apagar de manera abrupta y anticipada una velada que venía por demás compleja, no solo desde la organización sino también desde lo artístico. Desafiando los malos pronósticos una multitud se reunió en las escalinatas de Playa Grande para presenciar uno de los clásicos espectáculos del verano. Una simpática pero improvisada conducción abrió el evento y minutos después de las 21 “se hizo” la música.