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Viernes, 12 de Marzo de 2010

Interpretes | Poetas

Alfredo Le Pera

Alfredo Le Pera

Las letras de las canciones que Le Pera compuso para Gardel se adecúan magistralmente a éste y si como poeta no alcanza el vuelo de Manzi, ni la profundidad de Discépolo, ni la porteñidad de Romero, acierta con algunas frases proverbiales que constituyen un ingrediente poco estudiado pero muy propio de la letrística tanguera, utilizado por Cadícamo con notable sabiduría.


Nació en Sao Paulo (Brasil) el 7 de junio de 1900 y murió junto a Gardel en el accidente aéreo de Medellín (Colombia) el 24 de junio de 1935. Sus padres, Alfonso Le Pera y María Sorrentino, eran inmigrantes italianos que hacia 1902 bajaron a Buenos Aires.

En esta ciudad, Alfredo cursó estudios en el Colegio Nacional Mariano Moreno, donde tuvo como profesor a Vicente Martínez Cuitiño, hombre de prensa y de teatro, quien lo acercó al periodismo. Inició la carrera médica y cursándola ganó la amistad de José Ingenieros. Muy pronto, sin embargo, la abandonó para dedicarse plenamente al periodismo. Compartió con Julio F. Escobar la crónica teatral de Última Hora, pasó luego a El Telégrafo, como jefe de página y, con esta misma jerarquía, se desempeñó finalmente en El Mundo. En tanto, escribía y estrenaba sainetes y revistas escénicas que, ciertamente, no anunciaban al pulcro letrista de Carlos Gardel.

Tras cumplir, en 1928, una misión periodística en Estados Unidos y en Europa se vinculó con la empresa Artistas Unidos, para cuyas películas comenzó a escribir los títulos sobreimpresos. De esta época es su viaje a Chile, como autor de la compañía de revistas encabezada por Enrique Santos Discépolo y Tania. Firmó entonces con Discépolo el tango Carrillón de la Merced, que, interpretado triunfalmente por Tania, salvó una temporada que amenazaba derrumbarse.

Es probable que Le Pera y Gardel se hayan conocido en Buenos Aires, pues el uno y el otro transitaban las mismas calles, pero la amistad nació en París, en 1932, durante la tercera estada del Mago en aquella metrópoli. El encuentro fue promovido por la Paramount. Le Pera, frecuentador de sets, de quien decíase que había conquistado especiales simpatías de la famosísima Gaby Morlay, se convirtió en el libretista del astro.

En esa tarea desplegó un formidable talento, que nadie habría previsto, salvo, tal vez, los sabuesos de Paramount.

Sainetero al fin -y bastante ramplón-, superó Le Pera la tentación del género mínimo y convirtió al Morocho del Abasto en una mezcla, rara pero imperfectible, de muchacho arrabalero, cajetilla, playboy y caballero andante dotado de nobilísimos sentimientos.

En los filmes de Le Pera, Gardel se representa a sí mismo, tal como era en la vida cotidiana, canchero y tierno a la vez, reo, gentilhombre, enamorado y derecho. Homero Manzi censuró aquella suerte de estereotipo creado por Le Pera; el público hispano, en cambio, la aprobó por unanimidad.

Las letras de las canciones que Le Pera compuso para Gardel -en las que la influencia de Amado Nervo se acerca audazmente al plagio (cfr. El día que me quieras)- se adecúan magistralmente al personaje y si como poeta no alcanza el vuelo de Manzi, ni la profundidad de Discépolo, ni la porteñidad de Romero, ni el cancherismo de Celedonio Flores, acierta con algunas frases proverbiales “veinte años no es nada; siempre se vuelve al primer amor; la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser”, que constituyen un ingrediente poco estudiado pero muy propio de la letrística tanguera, utilizado por Cadícamo con notable sabiduría.

El lenguaje de Le Pera no es rico; su modesta tropología, anclada en Nervo, se torna reiterativa. A veces, sin embargo, conquista una bella metáfora “un rayo misterioso hará nido en tu pelo” que no desdeñó Neruda. En todo caso, el decoro de su escritura literaria no muestra ninguna grieta.

Fue Gardel quien convocó a Le Pera a Nueva York, después de la experiencia afortunada de Joinville. El leal amigo acudió a la cita y pudo saborear triunfos inimaginados. Tras cartón acechaba la muerte.

José Gobello
Nota extraída de la Colección Letras de Tango - Meralma E.C.E.


Efemerides

  • 11 de marzo de 1980: fallece Julio de Caro.
    Director, compositor, arreglista y violinista. De Caro se convirtió en uno de los grandes intérpretes de la generación de 1910, pero a partir de 1923 creó un estilo original que lo convirtió en líder de su generación y modelo de las siguientes.

  • 11 de marzo de 1921: nace Astor Piazzolla.
    Compositor y bandoneonista. Piazzolla representa uno de los rarísimos casos en que un autor se desenvuelve de forma extraordinaria tanto en el mundo de la música popular, con sus tangos porteños, como en el de la música culta o clásica. Sus composiciones son ideales para los músicos clásicos que quieren llegar a más público sin hacer concesiones.

  • 18 de febrero de 1918
    Nace Mariano Mores. Músico, compositor y director. Mores es un inspirado compositor de verdaderos clásicos del tango, tanto por la calidad como por el éxito comercial de sus obras tales.

Citas

  • Roberto Goyeneche
    “Siempre recuerdo lo que me dijo Aníbal Troilo Pichuco, uno de los músicos más importantes: «Hay que contarle al público, no cantarle, porque de cantar se encarga la orquesta»”

  • Aníbal Troilo
    "De Buenos Aires tendría que decir muchas cosas... Que es mi vida, que es el tango, que es Gardel, que es la noche... Que es la mujer, el amigo... Tendría que decir muchas cosas y muchas no sabría cómo decirlas... Pero anote esto: agradezco haber nacido en Buenos Aires."

  • Carlos Gardel
    "Yo me siento muy feliz y satisfecho con el homenaje del pueblo. Porque es mi pueblo. Es el pueblo que sufre y ríe conmigo, y que me aplaude. El pueblo que ha formado el pedestal de mi prestigio y mi gloria".

Clásica y Ópera

Ópera

Palestrina de Hans Pfitzner

La idea de esta ópera ocupó a Pfitzner unos quince años. El 13 de agosto de 1911 leyó el texto a sus amigos de Munich. Luego comenzó la composición, que quedó terminada el 24 de junio de 1915. Cuando Bruno Walter, en el verano de 1917, organizó una Semana Pfitzner en Munich, el compositor pudo poner Palestrina a su disposición para la representación inaugural. El estreno, el 12 de junio de 1917, tuvo todas las características de un gran acontecimiento.

Entre Ríos, 12 de marzo

Reinaldo Zemba declarado director honorario de la Sinfónica de Entre Ríos

El gobernador de la Provincia de Entre Ríos, Sergio Urribarri, concurrió ayer a la casa del maestro Reinaldo Zemba para comunicarle que se lo declaró director honorario, y por ende vitalicio, de la Orquesta Sinfónica de dicha ciudad. El mandatario le comentó además que el reconocido músico, Luis Gorelik, quien dirigió las orquestas de Salta y Chile, como así también la Filarmónica de Israel, será designado director musical de la Orquesta.

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