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Viernes, 28 de Julio de 2017

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José Bragato

José Bragato

Violoncellista, pianista, arreglador y compositor. Formó parte de las orquestas de tango más relevantes de la época. Fue estable en la de Francini-Pontier pero el elegido de todos los maestros para las grabaciones como Aníbal Troilo, Atilio Stampone, Osvaldo Fresedo. En 1954 se sumó a la “patriada” de Astor Piazzolla: armar el Octeto Buenos Aires, que revolucionó al tango. El sonido especial de su violoncello, unido a su virtuosismo, le permitió jerarquizar el instrumento por lo que las orquestas típicas de entonces dieron entidad a este instrumento como solista a la par del violín, a partir del surgimiento de José Bragato como notable violoncellista.


Nació en Udine (Italia) el 12 de octubre de 1915, en una familia de ebanistas y músicos. La música era un hobby de los tres hermanos varones, encabezados por el padre, Enrico, que tocaba la flauta en agrupaciones udineses, incluso en la todavía famosa Confiteria Il Contarena. Además era ebanista y restaurador del museo del Castillo de Udine, un monumento histórico de la zona del Friuli o Venezia Giulia (se llama así porque eran los “pagos” de Julio César, los forum julii). Todos ellos fueron solistas del teatro Colón (Bruno Bragato, flautista; José Bragato, violoncellista, y Enrique Bragato, fagotista) pero quien se dedicó a la composición fue José. Al venir a la Argentina, en 1928, los Bragato se instalaron en el barrio de Saavedra. Allí José reinició sus estudios musicales de piano, iniciados en Italia junto con sus hermanos. Fueron épocas muy difíciles y no tuvo dinero entonces para pagar el diploma.
 
La inundación de 1930 en Buenos Aires puso a prueba una vez más el temple de los Bragato: quedaron en la calle, el piano de José se deshizo en el metro y medio de altura de las aguas del río. Siempre recordó cómo “las teclas se iban despegando del piano, que se fue a la deriva”. En ese año justo Bruno Bragato había ingresado al teatro Colón como solista, una vacante en ese cargo y sus condiciones le permitieron estar en la orquesta estable. Allí conoció a dejó al maestro Ernest Peltz, violoncellista alemán, que no dudó en darle clases de cello a José y hasta en regalarle un instrumento, el que conserva hasta hoy, un Galeano del 1700.

Recién en 1937 José Bragato empezó su carrera profesional. Lo primero fue ganar el sustento familiar, luego de sufrir la pérdida de su hermana mayor, Vera, en Montevideo, por una leucemia fulminante en 1935. De esta manera, se unió a muchos músicos populares, especialmente los músicos paraguayos como José Asunción Flores que ya entonces grababa sus primeros discos, contando con la participación del joven José Bragato en el cello. También conoció a muchos folkloristas argentinos, a quienes siguió con su talento, iniciando su carrera de gran difusor de las músicas regionales paraguaya y argentina respectivamente. No por eso abandonaba la música clásica, que lo tenía ya como uno de sus jóvenes intérpretes. Desde 1943 comenzó a incursionar en diferentes agrupaciones clásicas, “bolos” en el teatro Colón junto a su hermano mayor y su padre, y actuaciones en conjuntos de cámara.

En 1946, José Bragato ganó por concurso el puesto de solista de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, efectivizándose su cargo de violoncellista suplente solista en la Estable del Teatro Colón. Aunó a estas actividades, la de compositor además formando parte de los más respetados cuartetos de cámara del país; durante los últimos 10 años fue violoncellista del afamado Cuarteto Pessina, considerado la quinta esencia de la música de cámara latinoamericana. Luego creó el Cuarteto Buenos Aires.

Durante la década del 50, ya habiendo solidificado sus condiciones de notable solista de violoncello y como compositor, fue director de numerosas orquestas estables del país, como la de Radio del Estado, Radio Belgrano y otras. Había superado la etapa inicial, de la década del 30-40, donde tocaba en orquestas de jazz, como la Brighton Jazz, entre otras, incluyendo a la afamada “Orquesta de señoritas” que estaba formada por varones...

Por su actividad temprana en la música del Paraguay, fue nombrado “presidente de la casa paraguaya” en Buenos Aires, en tiempos difíciles y en los que esa entidad no tenía un lugar estable. En Buenos Aires se hablaba de que la casa del maestro Bragato, ubicada en Córdoba 2053, departamento 3, era “la casa de los paraguayos”, y en los hechos, así lo fue. Atendida por su esposa, Herminia Domínguez, dio albergue y comida a muchos paraguayos, músicos muy humildes, que eran encarcelados en Ushuaia, sur de Argentina, por oponerse a las dictaduras latinoamericanas. Un caso fue el de José Asunción Flores, otro el de Francisco Alvarenga, fallecido muy joven.  Alvarenga tuvo la solidaridad de la familia Bragato, que no reparaba en ideologías, y estudiaba piano en el escritorio del maestro José mientras éste componía.

También los folkloristas argentinos le deben muchísimo a José Bragato, por ejemplo, Sergio Villar padre, Andrés Echazarreta y Mambruno Ocampo, entre otros. En el caso de Echazarreta, este reconocido músico folklórico le debe la mayoría de sus partituras de piano con las cuales pudo registrar las melodías de su autoría.

En la música ciudadana continuó integrándose a las orquestas de tango más relevantes. Fue estable de la orquesta de Francini-Pontier pero el elegido de todos los maestros para las grabaciones como Aníbal Troilo, Atilio Stampone, Fresedo. El sonido especial de su violoncello, unido a su virtuosismo, le permitió jerarquizar el instrumento por lo que las orquestas típicas de entonces dieron entidad a este instrumento como solista a la par del violín, a partir del surgimiento de José Bragato como notable violoncellista.

En 1954 se sumó a la “patriada” de Astor Piazzolla: armar el Octeto Buenos Aires, que revolucionó al tango. La llegada de Astor de París y una ocasional reunión en la casa de un amigo selló el destino de estos dos hombres y el de toda una generación de tangueros.

José Bragato recuerda que “A Astor lo conocía de vista, solía ir al Teatro Colón con Alberto Ginastera, pero nunca había tocado con él. Luego desapareció, coincidiendo con su viaje a Francia y nos reencontramos en esa reunión de la cual surgió el Octeto”.

Desde ese momento, fue un fervoroso admirador de Piazzolla y su gran amigo, cerrando la parábola de vida del compositor de Adiós Nonino en 1989, cuando pasó a formar parte del SexTet Tango, última agrupación de Piazzolla. En este caso, habría que trazar otra parábola, secreta e íntima, de Astor: Astor y José vivieron una de las más bellas amistades musicales que uno tenga idea dentro de este medio. Discutieron muchìsimas veces, tal vez por un puntillo mal puesto o por una corchea o un silencio que no les gustaba, según quién lo mirara. Pero así fueron leales el uno con el otro. Como hermanos. Astor, de acuerdo a lo narrado en su momento por Daniel Piazzolla, su hijo, sabía que estaba cerca su final y es cuando, coincidentemente, le dice a Bragato que trasporte todas las composiciones del quinteto porque iba a armar un SexTet y lo querìa a èl en el lugar del violín. Bragato se negó varios meses a esta idea, conocedor como es del sonido de “cámara”. Pero su amigo pudo más. Hay un memorable programa, grabado en la BBC de Londres, donde Astor Piazzolla une el sonido de su bandoneón con el violoncello de José Bragato en su bellísima melodía “Adios Nonino”. Curiosamente, cuando Astor estrenó este tango, José no pudo ser de la partida: Astor había formado el quinteto por razones económicas. “Puedo trabajar con cinco músicos pero no me pagan ocho”, solía decirle no sin tristeza a José.

Vale aquí recordar que el temperamento arrollador de Astor trastocó para siempre la vida de la familia Bragato así como la trayectoria de José, quien prefirió seguir el rumbo nuevo de ese tango que también lo fascinaba. Y dedicó todo su tiempo a recuperar las melodías de Piazzolla y a transformarlas en obras para tríos y dúos, contribuyendo como nadie a la difusión de la música de Astor.

Entre pentagrama y amenazas de muerte

Retomando la década del 50 se vinculó, a raíz de los viajes de la orquesta estable del Teatro Colón, con músicos del Paraguay. Allí conoció a muchos políticos, entre ellos, al presidente del Banco Paraguayo don Epifanio Méndez Fleitas, quien escribía guaranias y lindas letras. Trabó amistad con José Bragato, quien puso música a muchas de sus melodías. Al mismo tiempo, era convocado tanto èl como otros músicos, por el dictador Stroessner para que tocaran serenatas a distintas damas de la sociedad asunceña. En el 54, el partido Colorado se dividió, y Stroessner envió al exilio a Méndez Fleitas quien pidió asilo en la casa porteña de la familia Bragato (José es padre de dos hijas). Esto fue seguido paso a paso por los servicios de inteligencia de la Embajada paraguaya, entonces ubicada en Viamonte y Callao.

Tanto èl como su familia recibieron amenazas de muerte. Y el dictador Stroessner, pidió “la cabeza de Bragato”. Fueron vanos los intentos de amigos como Mauricio Cardozo Ocampo o Herminio Giménez, patriarcas musicales del Paraguay, a favor de Bragato, quien recién pudo regresar a Asunción cuando fueron repatriados los restos de José Asunción Flores. Sería injusto no recordar la amistad que también lo unió a Félix Pérez Cardozo, el mejor arpista de Asunción.

La defenestrada revolución del 68 contra Stroessner prácticamente se gestó en Córdoba 2053, en la casa de José Bragato, quien no pudo oponerse al deseo de sus amigos de tantos años: un lugar para reunirse, un lugar para estar seguros, fuera de los delatores. Su mujer, Herminia Domínguez (falleció en el 2001 a los 84 años) y sus dos hijas (Elsa y Adriana), fueron testigos silenciosos de estos encuentros que solo sirvieron para condenar a los Bragato frente a los ojos de la dictadura paraguaya. Una polka, llamada Despertar paraguayo, que José Bragato escribió a pedido de sus amigos músicos paraguayos puso aún más en peligro su vida y la de su familia. No fue la única vez que José Bragato y su familia fueron perseguidos. En el 76 tuvo otras amenazas, plena época del “Proceso”, tuvo que radicarse en Porto Alegre, Brasil, porque fue amenazado de muerte. Y en Buenos Aires las oportunidades laborales empezaron a mermar. Astor estaba en Europa, poco y nada se podía hacer entonces para vivir.

Describir las tareas de José Bragato llevarían un libro. Nunca dejó de escribir, de participar de todos los eventos culturales musicales de Buenos Aires y de recorrer el mundo, llegando hasta la Unión Soviética, con el tango. Entre esas actividades está la de haber sido cofundador de la orquesta estable de canal 13, además de formar parte del Primer Cuarteto de Cámara del Tango Leo Lipesker, cuyo único long play jamás fue reeditado.

En el Brasil también inició un archivo de música. Allí se transformó en el solista de mayor envergadura que tuvo la orquesta sinfónica de la ciudad de Porto Alegre, tocando toda la literatura musical para cello solista y sinfónica que existe. Luego pasó a integrar los conjuntos de cámara de la Universidad de Natal, donde se le dio un título honorífico, por su aporte a la cultura del Brasil, país hermano al que le legó la creación de archivos musicales y donde también impuso el violoncello como voz cantante de conjuntos populares.

Activa tercera edad


Desde 1983-84 está al frente del Archivo Musical de Música de Cámara Popular y Culta de SADAIC, logrando una activa participación de las orquestas y universidades de todo el mundo: se difunde la obra de los compositores argentinos dando las partituras en forma gratuita (o solo con el costo del papel) a las entidades que así lo soliciten. Hay más de 3000 obras recopiladas por el maestro José Bragato, en este del archivo, que ofrece un servicio social a la comunidad argentina y al mundo.

Cabe destacar que sus últimas actuaciones como violoncellista fueron a los 81 años, como solista de la Orquesta de Tango Juan de Dios Filiberto. Y su último solo internacional lo realizó en el Radio City de Nueva York, a los 80 años, integrando la agrupación de Atilio Stampone con el ballet de Julio Bocca. En este sentido, y sin hacer ninguna comparación enojosa en sí misma, superó el record del gran Pablo Casals, que retomó el cello a los 80 como gratitud ante un agasajo de las Naciones Unidas poco antes de morir.

La decisión de abandonar el violoncello, a los 81 años, estando en plena capacidad física e intelectual para continuar se debió a un problema de salud que le impedía hacer un movimiento exquisito con el arco, necesario especialmente para los grandes conciertos. Fue una decisión personal, que le produjo una enorme tristeza aunque  fruto de su enorme exigencia profesional.

También es de destacar su vinculación con grandes instrumentistas internacionales: ocasionalmente conoció al gran Yo Yo Ma y, en un almuerzo informal, Bragato le hizo conocer los temas de Astor Piazzolla. Es así como Mr. Ma llega a Soul of Tango donde tuvo la deferencia de agradecer, en primer término, la desinteresada colaboración del maestro José Bragato.

También otra gran violoncellista como Christine Walevska, que vivió en la Argentina durante 10 años, residiendo actualmente en Nueva York, se relacionó con Bragato, quien le dedicó el tema “Milontan”. Walevska siempre incluye obras del maestro José Bragato en sus actuaciones internacionales y en el Carnegie Hall de New York.

Y a los 88 años continúa con una tremenda actividad como compositor y arreglador, siendo considerado uno de los grandes de la música ciudadana en Europa y en los Estados Unidos, donde se graban sus tangos clásicos y sus arreglos para conjuntos de cámara de la música del maestro Astor Piazzolla.

José Bragato en la música latinoamericana


Varias cosas le debe la música latinoamericana a José Bragato: la inclusión del violoncello en las orquestas típicas como “voz cantante”. Incluso hoy en Brasil hasta Caetano Veloso incluye al violoncello como “segunda voz”.

Latinoamérica le debe el rescate de la música nacional clásica y popular y su  ayuda desinteresada para difundir el cancionero folclórico regalando partituras de piano a los jóvenes melodistas.

Su obra “Graciela y Buenos Aires” (entre otras, como Malambo o Tres Movimientos Porteños, para agrupaciones de cámara y orquestas, Techagaú, Ave María Andina, etcétera) ha pasado a formar parte de la literatura musical del violoncello en las universidades de Alemania y del mundo. Los representantes de la Editorial Tonos de Alemania se presentaron en el 2001 en Buenos Aires con la intención de registrar sus obras y sus arreglos, dada la circulación que tenían en Europa. Es así como José Bragato fue elegido entre otros tres argentinos, junto a Astor Piazzolla, como uno de los compositores más representativos de la Argentina.

Habitualmente, José Bragato hace arreglos para distintas orquestas de Italia, Alemania, Estados Unidos, Brasil, Canadá, donde fue invitado a sus 80 años a un concierto del que participó junto a Romulo Larrea, bandoneonista uruguayo que generó un importante movimiento tanguero en Québec, ciudad en la que está radicado.

La vida de José Bragato es diversa, rica, intensa. Su trabajo es constante. Conoce como nadie los secretos de la música de cámara y compone a diario arreglos y nuevos temas, que registra en Editorial Tonos.

Astor Piazzolla le dedicó el tema “Bragatíssimo”, que fue grabado por él y José Bragato en cello con el Nuevo Octeto en Montevideo, un hecho del que conoce notables detalles el enciclopedista Boris Puga.

Premio Grammy

En el 2002, el Quarteto Amazonia, de Brasil, ganó el premio Grammy al mejor CD de música Clásica, denominado “Adiós Nonino”. Todos los arreglos son de José Bragato, quien comparte este honor con el cuarteto brasileño. Es el mismo caso de Yo Yo Ma y el compositor argentino Calandrelli.

El 13 de diciembre de 1999 el premio Francisco Canaro a la Trayectoria que otorga anualmente SADAIC, entidad que nuclea a compositores y autores argentinos, a la que pertenece desde temprana edad. Y el 15 de octubre de 1999, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires le hizo entrega del premio a la trayectoria. También ha recibido el premio Astor y es un referente único de la vanguardia del tango junto con el maestro Atilio Stampone.

En el 2006, el Conservatorio Iacopo Tomadini de su ciudad natal, Udine, por decisión unánime del consejo directivo de maestros de músico le impuso su nombre, castellanizado, José Bragato, a una de las aulas de la citada casa de estudios.

Su música y su vida profesional y familiar se encuentra en www.josebragato.com

Elsa Bragato
 


Efemerides

  • 18 de enero de 1986: muere Edmundo Rivero.

  • 15 de enero de 1901: nace Rosita Quiroga.
    Guitarrista y cancionista. Artista de gran personalidad fue una gran difusora del tango en el exterior donde tuvo muchísimos admiradores.

  • 06 de enero de 1922: nace Roberto Rufino.
    Cantor. Sus primeras actuaciones las realizó con la orquesta de A. Bonavena, tenía 14 años. Es autor de varios tangos "Como nos cambia la vida", "Eras como la flor" y "El bazar de los juguetes" entre otros.

  • 26 de diciembre de 1906: nace Imperio Argentina.
    Cancionista y actriz. Con Gardel filmó dos películas "Melodía de arrabal" y "La casa es seria". En su extensa trayectoria grabó varios tangos, entre ellos "Negra", "Se va la vida", "Andate con la otra" y "Rocío".

  • 25 de diciembre de 1935: nace Susana Rinaldi.
    Actriz y cantante. En el canto se inició grabando para el sello Madrigal. Inauguró la Botica del Ángel cantando tangos. En 1976 viajó a Europa y debutó en el teatro D'Orsay y en 1977 en el Olimpia.

Citas

  • Roberto Goyeneche
    “Siempre recuerdo lo que me dijo Aníbal Troilo Pichuco, uno de los músicos más importantes: «Hay que contarle al público, no cantarle, porque de cantar se encarga la orquesta»”

  • Aníbal Troilo
    "De Buenos Aires tendría que decir muchas cosas... Que es mi vida, que es el tango, que es Gardel, que es la noche... Que es la mujer, el amigo... Tendría que decir muchas cosas y muchas no sabría cómo decirlas... Pero anote esto: agradezco haber nacido en Buenos Aires."

  • Carlos Gardel
    "Yo me siento muy feliz y satisfecho con el homenaje del pueblo. Porque es mi pueblo. Es el pueblo que sufre y ríe conmigo, y que me aplaude. El pueblo que ha formado el pedestal de mi prestigio y mi gloria".

  • Rodolfo Mederos
    "La relación con el bandoneón es como con los amigos o con la mujer: hay épocas en que estamos muy bien, hay épocas en que nos peleamos un poco"

  • Rubén Juárez sobre "el varón del tango", Julio Sosa
    "Ahora, yo pregunto, de mi generación ¿quién no era fanático de Julio Sosa? La presencia del tipo en el escenario, la orquesta de Leopoldo Federico, cómo lo anunciaban, aparecía entre la gente que iba a bailar con un micrófono inalámbrico. ¡Era Sinatra, para nosotros! El tipo con una pinta impresionante, le tocaba todo a las minas mientras entraba. ¡Era un ganador!"

Clásica y Ópera

Historia

Florence Foster Jenkins, la peor cantante de ópera de la historia

Florence Foster nació en Pensilvania, Estados Unidos, en 1868. Si bien desde niña mostró su gusto por la música y tomó clases de piano, no tuvo el apoyo de sus padres para viajar y dedicarse a ello. En 1885 abandonó su casa y se casó con Francis Thornton Jenkins. El matrimonio no tuvo hijos y en 1902 se divorciaron. Sin apoyo económico, Florence Foster Jenkins no tuvo otro remedio que conseguir dinero enseñando piano.

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